jueves, noviembre 01, 2007

Cuando el quimicefa es una amenaza para la seguridad nacional

Hoy estaba leyendo los feeds, como todas las mañanas, y me he encontrado con la siguiente noticia en Slashdot:

Anti-Terrorism and the Death of the Chemistry Set
Posted by samzenpus on Wednesday October 31, @10:06PM
from the the-dark-side-of-phenolphthalein dept.
An anonymous reader writes

"A recent unfortunate casualty of anti-terrorism laws is the home chemistry set. Once deemed the gift that saved Christmas, most Slashdotters probably remember early childhood experimentation with one of the many pre-packaged chemistry sets that were on the market. Unfortunately the FBI has decided that home chemistry sets are a threat to national security and they are rapidly disappearing from the market entirely. Those that remain are shallow boring versions of the old kits."


Traducido al Castellano (aproximadamente):

"Antiterrorismo y el final del set de química"
Por un lector anónimo

Una desafortunada consecuencia de las leyes antiterroristas recae sobre el típico juego de química. Antes era conocido como el juego que salvó las navidades (por su originalidad en el momento en el que apareció) y muchos de nuestros lectores recordarán como en su niñez experimentaban con uno de los sets que abundaban en el mercado. Desafortunadamente el FBI ha decidido que los juegos de química para niños constituyen una amenaza para la seguridad nacional, y están desapareciendo de manera fulminante del mercado americano. Los únicos que quedan son versiones aburridas (me imagino que se referirá a muy limitadas) de los anteriores.


Todavía recuerdo cuando con 9 años recibí como regalo de uno de mis tíos un quimicefa. Era el primero de una serie de 3, pero se podían hacer un montón de experimentos. Recuerdo que entre otras cosas venían unos 3 tubos de ensayo, un vaso de precipitados, un mechero de alcohol con su correspondiente soporte y rejilla para calentar el vaso de precipitados, dos barras de grafito y unos cuantos compuestos químicos: ácido tartárico, que si no recuerdo mal antes se utilizaba para endulzar el vino, sulfato de cobre, una vez lo probé y no os lo recomiendo, es terriblemente amargo (con 9 años lo ves tan azul y tan cristalizado que te parece que va a ser como una chucheria, pero no, la sorpresa es algo desagradable), hidróxido sódico y otros más. Ah! y por supuesto el papel tornasol, que fue una de las cosas que mas me llamaba la atención.

Con este juego pasé largas horas de diversión, y aprendí entre otras cosas que era la electrolisis, por qué algunas pastillas son efervescentes, por qué al mezclar dos productos a veces se libera calor y que si en un envase pone no ingerir, es mejor no hacerlo.

Espero que esta medida no llegue a España ni de lejos y que las nuevas generaciones puedan seguir disfrutando de este tipo de juegos que, desafortunadamente, cada vez hay menos (maldita play station!).

Artículo original

Post de otro nostálgico de los buenos juguetes 

8 comentarios:

T3 dijo...

Es como lo del ácido bórico aquí en España. El mundo se vuelve loco a nuestro alrededor (es peor: parece un proceso de regresión a la Edad Media) y lo único que podemos hacer es de notarios.

Muy bueno el post. Con el dinero de un regalo me compré de niño un juego de biología. Había una rana (de infausto destino) en formol, lo que provocó el asco de mi familia. Así que devolví el juego y lo cambié por otro de óptica. Pasé buenos ratos con éste, pero de vez en cuando me acordaba del olor del formol, del escalpelo, del abdomen virgen de la rana... Y ahora, casi 40 años después, estudio bioinformática y me doy cuenta de que el tiempo no pasa en balde, que la biología en la era del ordenador difícilmenta será una rana flotando en un tarro, y que el Quimicefa puede ser declarado ilegal. Ay, dios.

Y, ya puestos, para los nostálgicos, que seguro los hay aquí: http://www.lapetiteclaudine.com/archives/003515.html

T3 dijo...

Por cierto: como a mi hijo, que también sigue tu blog, le dé por probar el sulfato de cobre o chupar el papel tornasol, te aseguro que lo pagarás...

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...

Yo también tuve el famoso Quimicefa. Me lo pasé genial aunque nunca me atreví a hacer cosas que no venian en la guía "por si explotaba".Jajaja. En realidad sigo "jugando" a lo mismo todos los dias: estoy acabando la Licenciatura en Quimica

Anónimo dijo...

Yo también fui uno de esos niños afortunados que tuvieron en su niñez un quimicefa. Es muy posible que de ahí me viniera la afición por la química, cosa que ha derivado en un doctorado en química orgánica.

Aún me acuerdo de mi antigua mesa..., la pobre se llevo una quemadura de 3er grado.

Anónimo dijo...

Como puede ser el pais de la libertad un pais que prohibe jugar a los niños con juegos de quimica, y amputar de raiz una aficion y una ilusion y una futura profesion solo por el miedo a que lo que los niños aprendan cuando se hagan mayores lo usen en la kale Borroca de EEUU.
yo tengo recuerdos entrañables de mi juego de quimica, recuerdo que invente un compuesto llamado Pringui-Pringui a base de permanganato potasico , cuyas manchas no se quitaban ni a la de tres, y me lo pasaba bomba echandoselo por encima a mis amiguitos, uno de ellos llego a su casa todo manchado de rojo y llorando , sus padres pensaron que era sangre y que le habia hecho que se yo , y me querian matar.

mc dijo...

Bien. Soy "otro más" que tuvo el quimicefa, el grande, y considero que fue uno de los mejores regalos de mi vida. Sobre la peligrosidad... encuentro ridícula la afirmación de que el juego fuese peligroso; el único peligro que tenía, era la propia lamparita de alcohol, que claro, producía fuego, y con fuego puedes quemar algo. (Al igual que con una cerilla, y con un mechero... también). En cuanto a sustancias peligrosas...
Acido tartático y bicarbonato sódico (lo mismo que viene en los refrescos marca "el tigre"), limaduras de hierro, ázufre, peligrosísimo cloruro sódico !! (o sea, sal de cócina), cosas así.

Anónimo dijo...

Al menos mi versión del quimicefa podías hacer ácido sulfúrico, que mezclado con zinc producida una reacción exotermica y te podía dejar una linda quemadura. Aún así para mi fue uno de los mejores regalos que he recibido nunca